Aumenta el caudal de los ríos por las lluvias

HUETAMO, MICH. Producto de la intensas lluvias y torrenciales aguaceros que se registran en la zona del altiplano, en la parte que corresponde a Tlaxcala, Puebla y el Estado de México, y otros estados como Oaxaca, Morelos, Guerrero y Michoacán, es como de forma natural y desde los tiempos en que emergió sobre México el Pico de Orizaba, el Iztlazíhuatl, el Popocatépetl y el Nevado de Toluca, surgen los grandes escurrideros de agua que servirán de desfogues del altiplano, como lo son en la actualidad los ríos Balsas y Lerma, y a ellos se suman el Amacuzac, el Cuirio, Cutzamala y el del Oro que desemboca en Zirándaro, y el Carácuaro, entre otros.
En pleno mes de julio y con la temporada de huracanes y ciclones que surgen de los océanos Atlántico y Pacífico desde junio, es el tiempo en que se realimentan las grandes corrientes acuíferas que buscan su salida al mar, y mientras el Balsas desemboca después de un recorrido de 800 kilómetros, el Lerma por su cuenta parte de Toluca, cruza entre Michoacán y Guanajuato hasta alimentar con sus corrientes el gran lago de Chapala, y seguirdespués su larga ruta al mar hasta el estado de Nayarit, y de esa forma cumplir el objetivo de desaguar gran parte del centro del país.
Otro caso similar sucedía con las grandes concentraciones de agua de los grandes lagos de Tenochtitlán y de Texcoco, a los que el imperio azteca aprovechó para fincar su territorio, pero con la llegada de la Conquista española inició el proceso de desfogues, es decir, mientras que la cultura azteca ocupaba como canales, el ibero los convirtió en calles y después sus grandes aguas fueron sacadas por la moderna ingeniería para ser relanzadas al Golfo de México, y la historia sigue, pero en la actualidad sólo quedan reminiscencias de aquel pasado hidráulico en las chinampas de Xochimilco.

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