Huetamo: continúa vivo el ‘santo olor de la panadería’, incluso en EU

HUETAMO, MICH. Se mantiene vigente en Huetamo el gusto por la panadería tradicional, entre las conchas, teleras y bolillos, las roscas, los besos y las empanadas, de tal forma que en cada barrio, en cada tenencia, pueblo o comunidad, a nadie resulta indiferente observar los hornos humeantes cada madrugada o tarde que alimentados con madera seca permiten que se coccione el rico pan, después de que expertas y artesanales manos hacen milagros con la harina, la manteca, la levadura, la sal y el azúcar para proveer a la población de ese producto de primera necesidad en la canasta básica nacional, y dado su arraigo de siglos, los religiosoagustinos del Siglo XVI ya citaban el “santo olor de la panadería”.
Frente a esta arraigada industria de siglos, desde que se descubrió la virtud de la harina, el pan es una parte primordial de la mesa universal, pero en la región de la Tierra Caliente del Balsas, en realidad cobra otra dimensión, es decir, acá se elabora el pan como fruta de horno, el pan de tabla, el pan de Tlapehuala, de Zirándaro, de Huetamo, y más allá, el pan de Carácuaro, en fin, para cada región una forma y estilo de ofertar el producto, de tal forma que es requerido el bolillo en restaurantes, en escuelas, hospitales y en los internados del gobierno, como el 20 de Coyuca de Catalán, pero también el pan de dulce, el que se elabora de mil maneras, formas, estilos y caprichos, desde el pan especial para el día de muertos, el pan para las populares “cuelgas”, una forma tradicional de festejar un cumpleaños entre personas mayores de Tierra Caliente, de tal forma que cada quien saca su mejor repertorio, según la temporada del año.
Cuestión aparte es lo que acontece con la legión de paisanos terracalentanos que emigran a Estados Unidos, ya sea California, Texas, Chicago, las carolinas, lugares donde las concentraciones migrantes michoacanas adictas al consumo del pan han recurrido a la conformación de las populares “bakerys”, y así, mantienen viva la industria panadera original que cuenta con fabulosa demanda, y bueno, ni hablar: una célebre frase señala que “al pueblo, pan y circo”.

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