Nuevo Guerrero, un lugar de historias de religiosidad y fe

TLAPEHUALA, GRO. En Nuevo Guerrero se conocen varias historias que tienen una pizca de místico, de religiosidad, de fe y de mucho amor a lo divino en donde se entrelazan los hechos violentos que sacudieron a la región calentana.
Una de esas historias verídicas es la que tiene que ver a hace algunos años atrás, “cuando la gente de este pueblo todavía iba a cortar rosa de Pericón y Cebadilla al municipio de San Miguel Totolapan; allá muy cerca de La Gavia y de San Antonio de la Gavia”.
Eran tiempos en que jóvenes de Nuevo Guerrero viajaban hasta los cerros de aquellas comunidades para cortar la rosa y traerla al patrón Santo Espíritu o Espíritu Santo, quien es el santo patrono de la comunidad de Nuevo Guerrero.
La historia verbal señala que anualmente viajaban hacia aquella comarca para traer la rosa a tal grado que las constantes idas, hicieron que floreciera la amistad entre algunos pobladores de La Gavia y San Antonio de la Gavia respectivamente.
Con el tiempo y con el paso de los años, esa amistad entre las comunidades totolapenses y de Nuevo Guerrero se afianzaron a tal grado que después, en marzo, cuando es la fiesta patronal de esas comunidades, personas de Nuevo Guerrero viajaban a velar al santo patrono San José y en reciprocidad personas de aquellas localidades viajaban a Nuevo Guerrero para participar de la velación al Santo Espíritu.
La fe y la devoción de la gente totolapense, llegó a tal grado, que hubo años en que “uno de esos señores llegaba a Nuevo Guerrero con uno o dos toretes a ofrecerlos como ofrenda al santo patrono Espíritu Santo.
En reciprocidad, personas de Nuevo Guerrero, regalaron un centenario de oro a San José, santo patrono de San Antonio de la Gavia “se lo llevaron como una forma de ser recíprocos, ya que ellos cada año traían uno o dos toretes”.
La gente de Nuevo Guerrero recuerda que ese intercambio de fe, amor, devoción y amistad duró “como 9 años” hasta que los hechos violentos registrados en San Miguel Totolapan no permitieron la seguridad de ningún visitante.
A la fecha, algunos de los jóvenes de Nuevo Guerrero que iban a traer rosa de Pericón y Cebadilla a los cerros totolapenses, no saben qué fue de aquel señor generoso que cada año llegaba con uno o dos toretes a regalar al patrón Espíritu Santo “de pronto él dejó de venir a adorar y a venerar a nuestro santito”.
Los años han pasado desde la última vez que se le vio al señor generoso que regalaba toretes y de él, solo queda el recuerdo y el agradecimiento eterno por su bondad y fe.

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