Editorial

Tierra Caliente

sin gasolina

Contrario a lo que afirmó ayer por la mañana Alejandro Bravo Abarca, jefe de asesores del gobernador del estado, en el sentido de que no existe desabasto de gasolinas y diésel en el estado de Guerrero, en la Tierra Caliente de la entidad, colindante con Michoacán y el Estado de México, la realidad nos alcanzó. Desde ayer las gasolineras de la región cerraron. Bravo Abarca se refería a Zihuatanejo, donde señala que se está abasteciendo regularmente, y que el problema de las largas filas en las gasolineras locales es porque la gente de Michoacán –cerca está el puerto industrial Lázaro Cárdenas- está comprando en Guerrero el insumo. Seguramente nos pasó lo mismo en Tierra Caliente, porque la región calentana de Michoacán y la del Estado de México se quedaron sin gasolina desde la semana pasada, y estuvieron cruzando el Cutzamala para conseguir algo del hidrocarburo. La  diferencia entre la Costa Grande y Tierra Caliente, es que allá se surten desde Acapulco, distante a 3 o 4 horas, y a donde la gasolina llega por mar. Aquí, en cambio, la ruta de abasto era Toluca, Estado de México, pero al cerrarse el centro de abasto de ese lugar, automáticamente entramos también en un esquema de escasez, pues la gasolina se está trayendo desde Veracruz. ¿Qué plan de contingencia se tiene al respecto? Eso dependerá del gobernador del estado, Héctor Astudillo Flores, si dispone que pipas oficiales surtan la Tierra Caliente desde Acapulco, porque los gasolineros locales dicen que no les conviene ir al puerto, pues se expondrían a multas y extorsiones de agentes de tránsito. Por el lado de la Costa Chica, si bien se surte desde Acapulco también, se tiene la opción de traer la gasolina por tierra, desde la refinería de Salina Cruz, Oaxaca. La Zona Norte, a su vez, tendría a la mano los centros de distribución de Morelos, de no ser porque ahí también hay desabasto. ¿Qué hacer entonces? Al parecer no queda de otra más que aguantar. El gobierno federal anunció ayer que no se activará el bombeo de gasolina por los ductos de Pemex, hasta que se controle el guachicoleo que se está haciendo desde dentro de la empresa, lo cual podría ser por tiempo indefinido, pues la investigación que comenzó el 22 de diciembre pasado aún está en sus primeras fases. Se habla de que por lo menos mil gasolineras en el país estaban distribuyendo gasolina robada, y ni siquiera tenían contrato con Pemex. Lo que ha prometido el presidente de la República es regularizar la distribución por pipas, y para ello es necesario que la gente no acapare el producto, porque no sólo se agudizará el problema, sino que se creará un mercado negro. La recomendación es racionar, como sucede en Guadalajara, donde se despachan sólo 10 litros por unidad, excepto las que tienen que viajar a otras regiones del país.

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