Editorial

Guachicoleros de Guerrero

Guerrero no está libre del guachicoleo de combustibles. Estando tan cerca de Puebla, la capital de este delito, así tenía que ser, pues se colinda con esa entidad por la zona de la Montaña, de donde hay conexión con la Zona Centro, bajando por Tlapa y Chilapa, y de ahí hacia Acapulco uy Costa grande. A la Costa Chica es posible acceder por la carretera Tlapa-Marquelia, así como la ruta Metlatonoc-Tlacoachistlahuaca, la zona mixteca y amuzga de la entidad.

Ayer, la Asociación de Gasolineros del Estado de Guerrero reconoció que desde hace por lo menos detectaron el guachicoleo en las dos costas, primordialmente en Costa Chica, así como en las zonas rurales de Acapulco y la Zona Centro de la entidad, donde se ubican Chilpancingo y Chilapa.

Negó el líder de la organización que sus miembros estén involucrados, y que más bien el fenómeno se registra en negocios clandestinos, incluso a precios más baratos que en las estaciones de servicio. El caso es que el fenómeno aparece hasta en el lugar menos pensado, incluso en nuestra entidad, donde no hay ductos de Pemex, sino que nos abastecemos a través de pipas, de los centros de abasto de Acapulco y Toluca. La buena noticia es que los gasolineros de Guerrero apoyan ampliamente la estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador para abatir el robo de combustibles en el país, sobre todo al detectarse que hay un sector minoritario ordeñando ductos –obviamente con la ayuda de expertos de Pemex- pero que lo peor está dentro de la misma paraestatal, donde están los guachicoleros de cuello blanco causando un gravísimo quebranto a la nación, por el orden de los 60 mil millones de pesos anuales, para lo cual han venido usando todo tipo de maniobras, incluyendo una red de ductos paralela, que van a dar a cisternas ocultas, bodegas, empresas, etcétera.  Por cierto que el desabasto en Tierra Caliente continúa. Ayer estuvo operando solamente una estación de servicio, y aunque el alcalde de Toluca determinó una acción emergente para abastecer la ciudad, disponiendo de recursos del municipio para contratar pipas y traer el combustible desde las refinerías (con el permiso del gobierno federal), eso no significa que nos beneficie, pues el centro de distribución de Pemex continúa cerrado, y la alcaldía toluqueña tendrá que ir a Acapulco o a otros centros por el combustible. No olvidemos que el Edomex es el más industrializado del país, y el desabasto de combustible sería catastrófico, de ahí el esfuerzo del alcalde. Por lo tanto, la espera se mantiene en la zona calentana. AMLO informó que la estrategia es todo un éxito, y se ha abatido al mínimo el robo de combustible, pero que el cierre de ductos continuará hasta que todo esté bajo control. “No cederemos a presiones. Resistiremos”, dijo.

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